Expresión Libre

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Pintura: Luis Briones


Foto: Leonardo Tellez


Dibujo: Meow María




No hay consuelo / Alba Magariño


Resulta difícil descifrar el mar
entender por qué las olas
pierden la arena
entre sus débiles manos:
tierno dolor de espuma,
rostro salitre que llora.
¿Qué le dice al aire el mar?
¿en qué lengua le habla,
desde el fondo de su vientre,
su mítico pueblo de hijos olvidados?
¿a su llanto de algas y ballenas,
quién los consuela, qué oídos,
qué manos, besos,
qué suspiros?
En su honda existencia,
el mar es cristo:
de siglos atrás viene cargando
cruces hirientes de vela y vapor,
cínicos ojos y cínicos cuerpos,
cínicos versos, cínicos versos…
Dijo dios en su cinismo:
“hágase la paz sobre la tierra”
y se olvidó el mar,
quedó callado,
apenas gime

Droga Nv. 2 / Jesús Gallegos


Las manchas del techo me recuerdan a las aves tatuadas en tus
hombros lamiendo tus clavículas - con coronas de rayos láser y
poemas escritos en el pico - con revólveres azules incendiándose
por plumas - bailando con canciones que escribí a oscuras -
canciones sobre ángeles ahorcados con las cuerdas de mi guitarra
- esa con la que te vestí de notas sucias y riff’s demasiados
largos - con los ojos cerrados - en un ritual chamán donde nos
despojamos del alma - o lo que eso pueda ser - tarareabas con
tus labios rotos - con esos labios contagiados de una tonada
rabiosa de soles amordazados - de gatos negros - de espasmos
adornando tus costillas - de fantasmas pintando tus hombros
- de caballos lamiendo la humedad de la noche mientras te
devorabas mi corazón - aunque mi corazón es un pirámide
infinita maquillada en tu frente - diciendo que no necesitamos
disparos ajenos - tenemos balas para volarnos la cabeza cien
veces - siempre que Saturno rece por estos años confinados en
la irrealidad - por esas treinta pulsaciones de planetas locos en
tus muñecas - que somos nosotros escribiéndonos poemas en
la plantas de los pies - por esos cuarenta gemidos envueltos en
papel cielo dispuestos a ser inhalados - por esas diez terremotos
en tu pelvis y en cada una de las partículas que forman esta
rara escena de amor - donde dejamos y tomamos todo - como
la crucificados en tus caderas - esa cruz metálica - una cruz de
arena - una cruz sexual pintada con los dientes - la canción de tus
besos retumbando en los relámpagos -ritmo para ya no dibujar
con sangre de caballos en las calles - para delinear manchas
de jaguar a cada espejo de nuestra juventud - cada pastilla
de rabia que ingerimos para volvernos atemporales - cada
palabra que rompimos para dar a entender que no sólo somos
chicos drogados - sino chicos drogados prendiéndole fuego a la
moral - chicos drogados bailando en los labios del diablo - chicos
drogados escribiendo poemas en los colmillos de la ciudad - chicos
drogados besando la oscuridad - chicos drogados pintándose
la muerte en los labios para correr por este país a punto
de incendiarse - chicos drogados volviéndose infinito porque se nos
dijo que no nos estaba permitido serlo - chicos drogados en un slam
 de luces frente al mar - las calles tildando el aliento a un monstruo -
durmiendo en una cama de púas dentro de una caja en forma
de vientre paquidermo - pensando en la injusticia tanto como
en las piernas de mi vecina - bengalas a medio trance hipnótico
de ángeles armados - no pienso escribir sobre el futuro - tengo
pánico a dejar de bailar - de ver a mis amigos adormecidos - ver
fantasmas cruzar frente a mí con vestidos de escamas negras - la
noche tiene tu aliento y todas tus enfermedades - detesto pensar
que algún día seré estático - que despertaré con la misma sonrisa
con la que dormiré - que no lloraré ni tendré ganas de dispararme
en meses - que la oscuridad sea una mancha infinita orando en
un idioma extraterrestre – que ya no tendré ganas de pintar
coronas de estrellas negras en mi generación - en las flores y sus
esqueletos cazando delfines para desayunar - esto lo escribo aún
desde una ciudad que vendió el alma - que está siendo moldeada
desde un cuarto a oscuras - desde manchas en el techo que son
tu nombre mil veces en bemol y en espirales y en alegorías
del no-bien no-mal - desde las horas infinitas que pasamos
pensando en cómo incendiar un poema hasta las horas que
pasamos incendiando los poemas - desde la orilla de la irrealidad
lanzando epidemias literarias para bailar en los cráteres de
la poesía - en los tsunamis del futuro que serán programados
para desaparecer gente - en los huesos de origami con forma de
Angelica y sus tatuajes de aves - y los colapsos entre huracanes y
terremotos que tenemos en el cerebro - entre vivir encerrados en
esta recámara suficiente tiempo para perder la razón o abrirnos
el pecho estrellarnos contra las paredes y volvernos manchas
para recordar aves tatuadas en los hombros de alguien más